García Andújar y Fontcuberta piden en ARCO más conciencia sobre cómo se entrena la IA: “No son transparentes ni libres”

domingo, 8 marzo 2026 MADRID, (EUROPA PRESS)

Los artistas Daniel García Andújar y Joan Fontcuberta figuran entre los creadores que han llevado a la 45.ª edición de ARCOmadrid, que cierra este domingo sus puertas, obras realizadas con la ayuda de la IA, una herramienta que ambos reivindican, pero sobre la que al mismo tiempo alertan por el desconocimiento generalizado acerca de los sistemas que la sustentan.  

La obra de Daniel Garcia Andújar se exhibe en la galería T20

En declaraciones a Europa Press, Daniel García Andújar alerta de que las herramientas comerciales de IA “no son transparentes ni libres” y operan con “sesgos brutales” que condicionan qué imágenes y relatos pueden producirse, mientras que Fontcuberta reivindica la IA como “un campo de experimentación interesante” que los artistas deben incorporar “sin miedo”, al nivel de la fotografía o el vídeo, siempre que se interrogue qué usos se hacen de ella y qué preguntas abre.    

El artista Daniel García Andújar lleva a ARCOmadrid una reflexión crítica sobre la inteligencia artificial y el extractivismo de datos con la serie ‘Abordaje del paisaje’, presentada por la galería T20, en la que combina modelos de IA para intervenir dos paisajes “reciclados” de estética clásica.    

A partir de esta pieza, el creador no descarta que en el futuro pueda existir una obra “autónoma”, generada absolutamente por la IA. Sin embargo, advierte que el problema no es tanto esa posibilidad como el desconocimiento generalizado sobre cómo se construyen los modelos actuales, quién decide sus límites y qué negocio hay detrás.    

“El sesgo de la IA es brutal. Cualquiera que trabaje con modelos sabe de los límites que existen a la hora de generar imágenes. Es esencial tener una opinión crítica porque mucha gente no sabe del sesgo de la herramienta o cómo está construida. Tienes que saber exactamente cómo se construye el modelo y qué está haciendo y en Europa, a día de hoy, estamos muy lejos de saberlo”, afirma a Europa Press en el marco de la celebración de ARCOmadrid, que cierra este domingo sus puertas.     

El artista alerta de que los modelos comerciales de IA imponen censuras y sesgos “brutales” que estrechan la libertad creativa en torno a la violencia, la guerra, la sexualidad o los conflictos políticos.    

Frente a los colosales modelos comerciales de IA, el artista reivindica haber heredado la cultura hacker de los años 90 y el software libre, donde los creadores desarrollaban su propio código y entendían cómo funcionaban las herramientas. Advierte de que en la actualidad, especialmente en Europa, la sociedad está “abocada a utilizar herramientas que no se sabe cómo están entrenadas”. “No son transparentes, no son libres y que estamos pagando cada mes”, afirma.    

A su juicio, este capitalismo “más extractivista y más salvaje” no solo se apropia de datos personales, sino que define de antemano qué se puede hacer y qué no con la tecnología. “Yo a menudo explico que Goya no podría utilizar un modelo de IA porque si hace ‘Desastres de la guerra’, los modelos te cancelan y te echan. Si usas términos como violencia, Gaza, genitales o sangre, te dicen que incumples la política de uso”, revela.     

“El arte también es la capacidad de generar un espacio de resistencia en un mundo cada vez más controlado, más sofisticado, más fácil de manipular, más normalizado y más estereotipado”, asegura.     

Otro de los artistas que han llevado la IA a ARCO ha sido Joan Fontcuberta, Premio Nacional de Fotografía, que reivindica la inteligencia artificial como “un campo de experimentación muy interesante” y una herramienta que los creadores deberían incorporar sin miedo, al mismo nivel que en su día hicieron con la fotografía o el vídeo.     

En declaraciones a Europa Press, Fontcuberta apunta a que la IA no es “una herramienta del presente”, sino que algunos profesionales llevan décadas trabajando con “algoritmos”. “Parecería que hablamos de la IA como si fuese algo de hace unos pocos años; lo que pasa es que estábamos restringidos al uso de especialistas. Pero actualmente, cualquiera puede usar la IA”, indica.     “Lo que hacemos ahora son los primeros pasos todavía evolucionantes de lo que puede llegar a proporcionarnos esta nueva tecnología, que está realmente entre la magia y el milagro”, enfatiza Fontcuberta.    

El artista considera que, del mismo modo que la fotografía tardó décadas en encontrar su acomodo en las ferias de arte contemporáneo, la IA acabará integrándose en el mercado y en la recepción del público. A su juicio, el debate no debe centrarse tanto en si la inteligencia artificial es legítima o no en el arte, sino en qué usos se hace de ella y qué preguntas plantea.     

“Es un instrumento de trabajo más, y lo importante es la mirada crítica del artista, no la herramienta”, sostiene, al tiempo que reivindica que estos nuevos procedimientos permiten reabrir discusiones sobre la representación, la autoría y la propia definición de imagen.    

Preguntado sobre la diferencia de precios entre una obra ‘clásica’ y otra realizada con la colaboración de la IA, Fontcuberta defiende que el mercado del arte se rige por otros factores, como el carácter “irrepetible” de las piezas, pero las que tienen IA permiten la “repetibilidad”, lo que reduce su valor de mercado.     

“Luego está la cotización de artista, que también es un elemento a tener en cuenta a la hora de fijar un precio. “Si estas obras de inteligencia artificial las firmase hoy Picasso, valdrían cifras altísimas”, apostilla.    

Andújar explica que la serie parte de dos lienzos deteriorados, uno con una escena naval y otro con un paisaje, pertenecientes a una tipología pictórica “de época” que remite a los viajes coloniales del siglo XVIII y a la construcción de paisajes idealizados de territorios presentados como vacíos.    

El artista utiliza un modelo de IA entrenado específicamente para analizar esas imágenes y generar nuevas capas visuales. Luego, un robot CNC redibuja estas capas en el soporte original a partir de código. Mientras tanto, él se limita a cambiar rotuladores y tintas. Este proceso deja en manos de la máquina buena parte de la ejecución material de la obra.    

En el caso de Fontcuberta, el artista presenta en ARCO ‘Dinosaurios en Palacio’, un videoarte de la exposición ‘Mirabilia’, que organizó la Fundación Enaire en 2025. La obra, concebida para el Palacio de Fernán Núñez, parte de un archivo de imágenes realizadas desde finales del siglo pasado en museos, yacimientos y parques temáticos donde aparecen réplicas de dinosaurios.     Fontcuberta combina imágenes convencionales con otras generadas por inteligencia artificial en un “diálogo” destinado a cuestionar el realismo fotográfico y la confianza en las imágenes.

“Las fotografías las implementé con imágenes ya producidas con inteligencia artificial, de manera que se mezclaban las fotografías convencionales con otras ya generadas con algoritmos. En una especie de diálogo que ponía en cuestión lo que era el realismo fotográfico y la confianza que podemos tener en la velocidad de las imágenes”, explica.    

El artista subraya que el dinosaurio es un animal que existió, pero ya no existe, y que hoy solo pervive en el ámbito de las representaciones visuales y de la fantasía, desde las películas hasta las reproducciones museísticas, lo que le permite reflexionar sobre cómo la IA modifica la relación con la memoria, la ficción y la verdad visual. 

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